El dólar junto con el Sistema Monetario Internacional ha creado un ambiente de zozobra generado desde el mismo gobierno de Estados Unidos.

En efecto, las repercusiones de la crisis del gobierno del país norteamericano no han sido en efecto pocas tratándose de una economía que está por demás paralizada, esperando un nuevo vaivén favorable para que pueda reactivarse de manera más concienzuda y tenaz.

De acuerdo con la opinión de José Antonio Ocampo, del diario El Tiempo de Colombia, la perspectiva que se ha generado en torno a las andanzas de los verdes en la actual situación financiera del mundo sólo denota una inestabilidad, tal vez, sin precedentes.

Tonando en cuenta la actuación deplorable que ha tenido, de acuerdo con la opinión de Ocampo, la Cámara de Representantes de los Estados Unidos en los últimos días frente a la fiduciaria del dólar como moneda mundial, es poco menos que satisfactorio que se haya llegado a un supuesto acuerdo que en teoría garantiza más margen de operación y libertad dentro del dólar.

En este panorama tan delicado, sombrío, la duda permanente sobre la efectividad de los títulos del Tesoro de Estados Unidos crean en cierta manera un “efecto niebla” que está dejando por el suelo muchos planes de expansión que, de una u otra forma, ya no tienen asidero dentro de un plan financiero que se está caracterizando por dar grandes tumbos.

En segunda instancia, y tomando como referencia las palabras del señor Ocampo del diario El Tiempo, los activos más seguros del mundo que se consideran o se consideraban a los títulos del Tesoro de los Estados Unidos ya no lo son tanto…

Un claro ejemplo de esta situación actual la muestra a grandes rasgos el hecho concreto de que, según declaraciones de Ocampo, una suspensión parcial de pagos que tendría lugar en China y Japón, quienes son los principales poseedores de estos títulos reserva, generó una fuerte protesta que a día de hoy parece todavía no haberse acallado lo suficientemente bien.

Y es que se ve que por estas instancias, y por otras que van apareciendo en este “tortuoso camino”, en sí el Sistema Monetario Internacional carece de un norte que le pueda sustraer un beneficio integral.

Porque otra de las implicaciones, señala Ocampo, que ha tenido este duro acontecer del dólar con el Sistema Monetario Internacional, fue el de la aprobación unánime por parte del Fondo Monetario Internacional de que se llegara efectivamente a elevar las cuotas de manejo.

El poder de voto se elevó hasta un figurativo 5% para la toma de decisiones entre los países menos desarrollados o en vías de desarrollo, por lo que se fueron planeando alternativas de choque mientras el azaroso camino del dólar trataba de tener un buen desempeño más allá del estructurado.

Y es que, en pocas palabras, esta iniciativa que se aplicó en 2010 por parte del G20, dio como resultado que la participación del dólar ya no podía ser menos desestructurada que antes. O sea, el daño del dólar ya estaba hecho…

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